Géneros de monarquía
Conforme la teoría política[cita requerida]) se pueden comprender múltiples géneros de regímenes monárquicos:

Monarquía absoluta
Artículo principal: Monarquía absoluta
La monarquía absoluta es una forma de gobierno en la que es el monarca quien ejercita el poder sin limitaciones en términos políticos, y en la mayoría de los casos, asimismo en los aspectos religiosos, o bien cuando menos con un enorme componente espiritual. El sitio y el periodo histórico en que brota el modelo que se designa con ese nombre (Europa Occidental a lo largo del Viejo Régimen, particularmente la monarquía francesa de Luis XIV en torno a mil setecientos) no impide que puedan considerarse rasgos muy afines en otros instantes y lugares, y con otros títulos de realeza (emperador en diferentes entidades políticas, basileus en el Imperio bizantino, zar en Imperio ruso, etcétera).

Rasgo propio de la monarquía absoluta es la no existencia de división de poderes: el Soberano es al unísono cabeza del gobierno, primordial órgano legislativo (su voluntad es ley) y cúspide del poder judicial frente al como se puede pedir la revisión de los jueces inferiores. Como justificación ideológica, se comprende que la fuente de todo poder (Dios, conforme la teoría del derecho divino de los reyes) se lo transmite de forma completa. No obstante, en términos prácticos, no significaba verdaderamente que un rey absoluto pudiese ejercer un poder absoluto entendido como ejercicio total del poder en toda circunstancia y sin intermediación. Rigurosamente hablando, no hubo monarquías absolutas desde Carlo Magno, puesto que en prácticamente todos los reinos de Europa, los reyes mismos estaban supeditados a las Leyes del Reino. En España se les llamaban fueros. Con el advenimiento de los parlamentos estamentales medievales, que comienzan exactamente en España con las Cortes de Castilla, primer parlamento continental europeo mucho ya antes de la Carta Magna inglesa, las monarquías ven sus poderes reducidos a favor de los estamentos municipales.

Ejemplo de corona real, uno de los símbolos de monarquías europeas.
Monarquía constitucional y monarquía parlamentaria
Artículo principal: Monarquía constitucional
Artículo principal: Monarquía parlamentaria
Históricamente, las restricciones al poder de los monarcas brotan en Europa desde la crisis del Viejo Régimen, que en ciertos casos condujo a la eliminación de la monarquía y la constitución de repúblicas (caso de Francia a lo largo de la Revolución francesa entre mil setecientos noventa y uno y mil ochocientos cuatro o bien de Inglaterra a lo largo de la Revolución Inglesa entre mil seiscientos cuarenta y nueve y mil seiscientos sesenta) al tiempo que en otros (por servirnos de un ejemplo monarquía polaco-lituana mil quinientos sesenta y nueve-mil setecientos noventa y cinco) el rey admite ceder una parte de su poder y compartirlo con representantes escogidos. Si la cesión es por la pura voluntad del rey, no se considera una auténtica constitución, sino más bien una carta concedida (caso de Francia en la Restauración entre mil ochocientos catorce y mil ochocientos treinta). Las auténticas monarquías constitucionales son aquellas en que se define el principio de soberanía nacional, si bien se la haga radicar no el pueblo (soberanía popular) sino más bien, por servirnos de un ejemplo en las Cortes con el Rey (constitución de España de mil ochocientos cuarenta y cinco y de mil ochocientos setenta y seis). El rey retiene de esta forma una gran parte del poder, determinando un reparto de funciones en las que, eminentemente, controla el poder ejecutivo. La primera moderna monarquía constitucional en el planeta fue República de las 2 Naciones con la primera Constitución en Europa de tres de mayo de 17913​ .4​5​

En la monarquía parlamentaria, el gobierno es responsable frente al Parlamento, que es inequívocamente el depositario de la soberanía nacional. Si bien el rey sostenga ciertas competencias (más bien formales), como la capacidad de designar un aspirante a la presidencia del gobierno, que sin embargo no alcanzará el nombramiento hasta no conseguir la confianza del parlamento. El rey prosigue siendo el jefe de estado, inviolable y también irresponsable en el ejercicio de su cargo, y ostenta la más alta representación de la nación en las relaciones internacionales, si bien sus poderes son casi simbólicos. Acostumbra a resumirse en la expresión el rey reina, mas no rige (expresión debida a Adolphe Thiers).6​ Cualquiera de sus actos oficiales debe ser apoyado por el gobierno, sin cuyo permiso no puede realizarlos. El ejemplo tradicional de monarquía parlamentaria es el R. Unido de G. Bretaña y también Irlanda del Norte (desde la Revolución Gloriosa de mil seiscientos ochenta y ocho), que además de esto no tiene una constitución codificada sino más bien un corpus de leyes y prácticas políticas que conforman su constitución. Se han dado ciertos casos que comprometen las funciones de un rey en una monarquía parlamentaria, como fue la objeción de conciencia de Balduino I de Bélgica (que suspendió provisionalmente sus funciones para no firmar la ley del aborto en mil novecientos noventa), o bien la intervención de Juan Carlos I para impedir que la mayor parte del ejército se sumase al Golpe de Estado en España de mil novecientos ochenta y uno (en un instante en que tanto el Gobierno como el Congreso de los Miembros del Congreso de los Diputados estaban secuestrados). La Constitución De España de mil novecientos setenta y ocho (que define el sistema político como monarquía parlamentaria) reserva al rey la jefatura suprema de las Fuerzas Armadas de España. En ciertos textos se habla de la existencia de un poder arbitral que sería el que ejercitaría el rey.7​

Monarquías híbridas
Durante la historia han existido sistemas de gobierno a medio camino entre la monarquía absoluta y la constitucional, en donde el monarca se ve forzado a ceder una parte de su poder a un gobierno a veces democrático, mas prosigue sosteniendo una esencial repercusión política. La evolución ha sido muy, muy diferente conforme los países, y depende del derecho equiparado. No obstante, los monarcas de países árabes como Marruecos prosiguen ostentando prácticamente todo el poder en sus manos.

Aparte de eso, existen monarquías de otros instantes históricos como la de los regímenes feudales, en las que el monarca es un señor feudal más. Su poder se restringe a su feudo y a las relaciones de vasallaje existentes con nobles inferiores. En estos casos la monarquía se semeja a una aristocracia, por la disolución del poder entre la nobleza.